
Del 13 de junio al 30 de agosto de 2026
Sala de Arte Instituto de Canarias Cabrera Pinto, La laguna
Exposición
Descubre la pintura visceral, expresionista y combativa de Juan Pedro Ayala en una exposición que recupera su legado.
Presentamos ‘In Memoriam. Juan Pedro Ayala’, una muestra antológica que recupera los trabajos más relevantes del artista Juan Pedro Ayala (Tenerife, 1972-2019) a través de una selección de cuarenta obras de mediano y gran formato. La exposición ha sido comisariada por Carlos Díaz-Bertrana, director de los centros de arte de Tenerife dependientes del Gobierno de Canarias.
El proyecto reúne las series más representativas que Juan Pedro Ayala realizó desde finales de los años noventa hasta comienzos de la década de 2010.
Entre las obras seleccionadas destacan ‘Las once mil vergas’ (1998, Centro Atlántico de Arte Moderno, CAAM), ‘Lo canario’ (2006, TEA Tenerife Espacio de las Artes), ambas pertenecientes a la serie ‘Erótica’; ‘Mares’ (2005, LM Arte Colección) y ‘Azul’ (2009, TEA), de la serie ‘Mares’; así como ‘Mandala negro’ (2008, Galería Agencia de Tránsitos Culturales, ATC), ‘Jardín 3’ (2010, Museo de Bellas Artes de Tenerife) y ‘Tulípero mandala’ (2007, Gobierno de Canarias).
La muestra cuenta con obras procedentes de las principales colecciones institucionales de las islas, entre ellas el Centro Atlántico de Arte Moderno, TEA Tenerife Espacio de las Artes y LM Arte Colección, además de L Contemporary (anteriormente Galería ATC) y más de una decena de coleccionistas privados.
Con esta presentación, el Centro de Arte La Regenta recupera la obra pictórica de Juan Pedro Ayala, cuya trayectoria se consolidó desde finales de los años noventa hasta los inicios de la década de 2010.
A lo largo de veinte años de carrera artística, Ayala abordó temas recurrentes como la naturaleza, el paisaje y el mar desde una perspectiva íntima y emocional, y realizó numerosas exposiciones individuales y colectivas en Canarias y en la península, contribuyendo de forma significativa al panorama artístico contemporáneo de las islas.
Juan Pedro Ayala
(Tenerife, 1972 – 2019)
Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de La Laguna, su obra se articula entre lo orgánico y vegetal, con el árbol como símbolo recurrente, y el cuerpo como pulsión de creación. Con una trayectoria al margen de las modas imperantes, construyó un lenguaje propio e identificable desde sus primeras muestras públicas a finales de la década de los noventa.
Entre sus exposiciones individuales destacan ‘Globo rojo sonda’ en 2018 (Centro de Arte La Regenta, Gran Canaria); ‘Sin red’ (Centro de Iniciativas de la Caja de Ahorros de Canarias, CICCA), ‘O cielo’ (Galería Magda Lázaro, Santa Cruz de Tenerife) y ’15 años no es nada’ (Guía de Isora, Tenerife), las tres en 2013; ‘Día de perros’ en 2011 (La Guayaba, Santa Cruz de Tenerife); ‘Azul ftalo’ en 2009 (Ateneo de La Laguna); ‘El jardín para Marian’ en 2008 (Sala de Arte Contemporáneo, SAC, Santa Cruz de Tenerife; Centro de Arte Juan Ismael de Fuerteventura; Palacio Salazar, Santa Cruz de La Palma, y Espacio Canarias, Madrid); ‘Árboles de ciudad’ en 2006 (Sala de arte del Parque García Sanabria, Santa Cruz de Tenerife), y ‘Las once mil’ en 1998 (Galería Magda Lázaro, Santa Cruz de Tenerife), entre otras muestras.
En el ámbito colectivo destaca su participación en ‘Figuraciones indígenas’ (1996–1997), comisariada por Ernesto Valcárcel Manescau, que le situó junto a un grupo de artistas afines. Cabe señalar también ‘Las tentaciones de San Antonio’ en 2003 (San Antonio Abad – Centro Atlántico de Arte Moderno, CAAM, Las Palmas de Gran Canaria), así como propuestas de colaboración como ‘Confluencias. Juan Pedro Ayala y Antonia Bacallado’ en 2007 (Círculo de Bellas Artes, Tenerife, y Gabinete Literario, Gran Canaria) o ‘Castillo 58, exposición a 4 manos y 2 cabezas’, con Maribel Nazco, dentro del proyecto ‘A dos’ en 2018 (Galería de Arte Magda Lázaro, Santa Cruz de Tenerife). Merece mención asimismo su participación en el colectivo ‘Medallita en el ojo’ (1993), junto a Alejandra Alonso, Beatriz Cejas, Carmen Parrilla y Elena Santos, de breve pero intensa trayectoria.
Entre los reconocimientos recibidos figuran el premio de la Bienal de Artes Plásticas de Santa Cruz de Tenerife (2010) y el Premio Excellens de pintura para creadores jóvenes, concedido por la Real Academia Canaria de Bellas Artes (2013). Su obra forma parte de colecciones institucionales como las de TEA Tenerife Espacio de las Artes, Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) y Gobierno de Canarias, así como de numerosas colecciones privadas.
Tengo mis motivos
El crítico de arte y comisario Carlos Díaz-Bertrana ofrece a continuación su lectura de la obra del creador tinerfeño:
Pintura de combate la de Juan Pedro Ayala: visceral, cargada de violencia expresiva, intensidad emocional y colores furiosos. Sus temas son, en versión salvaje, los árboles, la sexualidad cruda y el mar. Su técnica, expresionista —pintura de acción, con chorreos, salpicaduras, espontaneidad y ruido—, mantiene toda la obra en movimiento, en tensión permanente. «Hago una pintura puramente física: dejaba el cerebro en la puerta del taller. Tengo mis motivos.»
Los árboles de Ayala son un espectáculo visual: bellos, dramáticos, potentes y solitarios. Parecen moverse, excitados por una pincelada fresca y gestual. Árboles de ciudad, obstinados en sobrevivir en medio de la contaminación urbana; una poética de la resistencia. Siempre los pinta en floración, y a menudo presentan quemaduras, cicatrices de fuego: el esplendor y la agonía convocados a la vez. Unos están vistos desde abajo —el ojo metido en el interior de la fronda, en lo selvático donde apenas se entrevé el cielo azul—; otros, de frente, retorcidos, agitados por una ventolera cromática. No tienen raíces, no hay tierra donde afirmarse: están suspendidos en el espacio, como los ahorcados.
La promiscuidad creativa impera en su tratamiento de la sexualidad. La desnudez y la gimnasia de los cuerpos ilustran una vehemente defensa de la libertad, de lo irreverente, de la provocación y la fantasía. El dibujo grácil, las salpicaduras y manchas explosivas de color, el ritmo palpitante y la escritura delirante —de resonancias próximas a Millares— dejan una sensación de fiesta saturnal, de desenfreno, de alegría y revoltijo.
El mar de Ayala no es transparente ni está en calma: siempre turbio, siempre en movimiento. Es el mar del nadador, visto desde dentro. Hay también otro mar, aún más violento: un tsunami que irrumpe en su ciudad natal y la arrasa, dejando en pie tan solo las fotografías —la memoria gráfica— de algunos edificios históricos. La poética de Ayala oscila así entre la pulsión de vida —el erotismo— y la pulsión de muerte —la destrucción—, los dos polos que Freud teorizó en ‘Más allá del principio del placer’.
Juan Pedro Ayala nació en 1972 en Tenerife y murió en mayo de 2019, el mes en que florecen las jacarandas y los flamboyanes que tanto amó y pintó.